Un niño menor de cinco años puede aprender un segundo idioma y hablarlo como un nativo. Incluso si luego no lo practica durante un tiempo y lo retoma en edad adulta, podrá aprender el segundo idioma más fácilmente y casi sin acento, ya que su cerebro ha guardado los conocimientos adquiridos en edad temprana y los recupera en edad adulta.
Aprender un segundo idioma durante la primera infancia genera beneficios en el niño que repercutirán de manera positiva, entre los cuales se pueden destacar los siguientes:
- Mayor desarrollo cognitivo.
- Mejor capacidad de comunicación.
- La mente se vuelve más flexible y creativa
- Mejoran las habilidades de resolución de problemas.
- Rapidez mental.
- Mejor concentración y atención selectiva.
- Los hace entender que en el mundo existen otras culturas.
- Ayuda a programar los circuitos cerebrales del niño.
- Logran aprender otros idiomas con mayor facilidad.

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